El pastor Cresencio, responsable por el trabajo de evangelización en todos los penales del país, se dirigió hacia las provincias de Río Negro y Neuquén para organizar el trabajo del Grupo Carcelario de esas localidades y pasarles su experiencia. En Neuquén se preparó a los evangelistas y obreros para que realizaran el trabajo evangelístico en las unidades 9, 11 y 16.

Desde allí, el pastor se dirigió a Río Negro, donde realizó una reunión. “En Viedma reorganizamos al grupo y sumamos voluntarios para trabajar en la Unidad de Ejecución Penal 2”, cuenta el pastor, que llegó a la ciudad un día después de que un recluso muriera en el penal en un intento de fuga. Estos viajes se suman a las videoconferencias mensuales que el pastor realiza desde el Templo de la Fe. “El propósito es orientar, dirigir y alimentar espiritualmente a los grupos de todo el país, que trabajan en penales, institutos de menores y comisarías”, explica el pastor.

Por otro lado, los grupos del Templo de la Fe y Monte Grande siguen trabajando fuerte en el penal de Ezeiza, en las unidades 1 de hombres, 3 de mujeres y 31, mixta. Allí llevan una palabra de fe y vida los miércoles, jueves, sábados y domingos. Frutos en la Unidad 31, Ezeiza Lorena: “Comencé a participar de las reuniones de la IURD acá en el penal, estaba muy nerviosa y alterada porque mis hijos están lejos, en otra provincia. Además, mi sobrino se drogaba y era agresivo con su familia. A través de las oraciones no me siento más alterada y mi sobrino salió de las drogas y tiene una buena relación con su familia”. Lidia: “Estoy con mi beba en el pabellón de madres y ella tenía problemas en los bronquios. En la segunda reunión del grupo que participé, tomé la decisión de buscar a Dios y puse la vida de mi hija en Sus manos. Hoy ella está sanada”.