Luciano Ayala está detenido en la UP III de El Dorado, Misiones y es uno de los 120 internos que par ticipan en las reuniones del Grupo de la IURD. Cuenta: “A los dos años me caí al fuego y perdí un brazo. Luego, por querer ayudar a un pariente me acusaron de un delito que no cometí. Detenido, intenté suicidarme. Estaba enfermo y deprimido. Mi mamá me visita una vez al mes y a mi papá no lo veía desde hacía 30 años. Conocí la Iglesia Universal, participé de una reunión, sent í paz y entendíla importancia de buscar a Dios. La depresión se fue. Me bauticé e hice un propósito para conocer a mi papá al salir, pero Dios hizo más. Un domingo me llamaron, había una persona extraña. Me acerqué, me abrazó y l loró diciendo que era mi papá. Ahora me visita. Pronto iré a juicio y sé que Dios me va a acompañar”.

