
Carlos Soria y Patricia comenzaron a tener problemas en la familia. La pareja se estaba destruyendo y los chicos sufrían por las peleas y los vicios. Carlos fue detenido y trasladado a la penitenciaría, donde empezó a tener nerviosismo, insomnio, pesadillas y ganas de matarse. Buscó ayuda y encontró las reuniones de la IURD en el penal. Se liberó y cambió su carácter, cosa que llamó la atención de sus familiares, que empezaron a ir a la Iglesia de la ciudad.

Al tiempo, él y su esposa decidieron casarse delante de Dios. Así, el pasado 19 de diciembre el Grupo Carcelario preparó una fiesta con vals, lunch y torta. El Grupo Carcelario da las gracias a las autoridades del penal de San Luis, que permiten el desarrollo de esta obra.