
En Gral. Roca, Provincia de Río Negro, la Palabra de Dios llega a quienes más lo necesitan, y el trabajo resulta en testimonios. Aún detenido, Juan Carlos Siebenhaar, de 32 años, cuenta:
“Mi vida fuera de la presencia de Dios fue muy difícil; nunca había estado preso. Al principio parecía todo una pesadilla, lo que me estaba ocurriendo parecía no tener fin. A través de mi madre conocí la Iglesia Universal. Al tiempo llegaron los obreros trabajando por mi vida espiritual. Tuve un encuentro con Dios y me di cuenta de que con la ayuda de Dios todo lo puedo lograr. Paré de sufrir, y gracias a Dios, vencí”.